Como en el 86, por Edgardo Broner

Fútbol Pensado le da 86 veces la pelota al lector más allá de la mitad de la cancha para que pueda hacer el mejor gol de la historia. seguir leyendo

30.4.13

Alma llanera



En San Luis la gente cantaba y bailaba con el triunfo argentino, pero desconocían cómo terminan las fiestas en Venezuela. El derechazo que silenció el estadio fue de alguien que nació en esta ribera del Arauca vibrador. Con 10 jugadores desde hacía largo rato, Ronaldo Peña seguía creyendo: “Todos me decían que éste era mi partido, que mi gol venía y yo tenía la sensación de que Dios me iba a ayudar para hacerlo. Estaba cansado, pero seguía corriendo y los defensas ya estaban liquidados. La jugada viene de atrás, Ponce se la tira por encima a Caraballo, me ve y me la da con el pecho y no lo pensé dos veces, dije ‘este es mi gol’ y le di durísimo al otro palo”. Así se mantuvo el invicto en el hexagonal, en el mismo nivel que Argentina y Brasil.

El Ronaldinho de Acarigua, hermano de la espuma, de las garzas, de las rosas y del sol, había generado el 1-0 que durante cuatro minutos le estaba dando el título a Venezuela. “Se la venía pidiendo a La Mantía porque por la raya soy mortal, nadie me agarra. Me la dio e hice la mía. Cuando veo a Ponce que levanta la mano se la puse al pie, la virtud de él fue que la metió”. Séptimo gol del zuliano, todos determinantes, ante seis rivales diferentes.

La expulsión de Marrufo, otro llanero, fue un golpe duro. Ronaldo le dijo al árbitro: “Usted tiene toda la razón, espero que nunca se equivoque”, lo que lo hizo pensar un instante antes de que le mostrara la tarjeta amarilla. Con la alegría del 2 a 2 llegó la segunda. “Estaba celebrando, Ponce me agarra y dice ‘tírate que estoy cansado´, yo le dije ‘no, vamos para ver si hacemos otro’, entonces me hala fuerte y me saca la camisa. Le dije al línea que fue sin querer, pero ya nos miraba mal”.

Cuando le colocaron la medalla pensó en su mamá, recordando las veces que llegaba a la casa fastidiado por haber perdido. Al aterrizar en Maiquetía esta tarde lo primero que quiere es abrazar a ella y a su hermana. Dice que le dan energías para salir a la cancha.

El domingo abrazó a Manolo, el dueño del hotel Quintana, que el primer día le había dicho que iban a quedar primeros o segundos. Ronaldo le repetía al coach Jeremías Álvarez que iban a salir campeones. Un optimista con fundamento extendido hasta el Mundial, que ama, llora, sueña, ríe y le canta a Venezuela con alma de jugador. Con sus 22 compañeros hizo sonar el “Alma Llanera” en la cumbre del fútbol sudamericano.

(Columna publicada en el diario Panorama el 30.4.2013)

ebroner@gmail.com

Twitter: @ebroner

No hay comentarios:

Publicar un comentario