Como en el 86, por Edgardo Broner

Fútbol Pensado le da 86 veces la pelota al lector más allá de la mitad de la cancha para que pueda hacer el mejor gol de la historia. seguir leyendo

26.5.13

Para ti, Andrés



Los jugadores del Táchira ya habían pasado rumbo al vestuario y él todavía caminaba dolorido, sin zapatos, con las medias negras sufriendo cada pisada del suelo desnivelado y la rodilla inflamada hasta impresionar. Andrés Ponce vivió un día difícil que iba a oscurecerse más cuando llegara el diagnóstico, el más temido con lo que nadie quiere escuchar. La rotura de ligamentos cruzados requiere más de seis meses para reaparecer.

El maravilloso momento del zuliano en el Sudamericano Sub-17 tuvo agasajos apresurados porque el equipo aurinegro lo necesitaba. Y en el juego decisivo hacia la Copa Sudamericana fue titular por encima de Giancarlo Maldonado. Iban 20 minutos y sus manos hicieron el gesto de pedir el cambio, sorprendente para un abanderado del coraje, por lo que se sabía que le resultaba imposible continuar.

Siete goles decisivos en San Luis lo ubicaron en todos los equipos ideales del torneo, no hubo micrófono que no lo buscara y su foto fue la más repetida, por más que se esforzaba en repartir los méritos a sus compañeros, agradeciendo en cada momento a Dios. Llegó y jugó en Miraflores con el Presidente a mantener el balón sin que tocara el piso, fue recibido con honores en Maracaibo y encontró todas las expectativas en San Cristóbal.

Era demasiado para la cabeza de un muchacho de 16 años y en los últimos días resurgieron los molestos cuestionamientos sobre su nacimiento. La protección del cuerpo técnico vinotinto no es igual a la distancia, si bien hay un contacto permanente, y toda esa pólvora estalló en la inaceptable superficie del estadio caraqueño.

Ponce podrá perderse el Mundial, con el dolor que le provocará a él, a sus compañeros y a todos los hinchas. Es irreemplazable, como Messi en Argentina, por más que habrá unos meses para practicar sin él, apostando a valores como Nicolás Márquez. Aparece siempre para convertir el gol cuando hace falta y hasta para inventarlo si no llega el balón.

Es inolvidable su imagen por televisión diciéndole “Para ti, Aníbal” a su amigo Rosales, que había sufrido la misma lesión. El equipo volverá a crecer en la adversidad, mostrará banderas con su nombre y le dedicará cada gol. Pero lo más importante es que Ponce se recupere con calma en un entorno de afecto, despeje su mente y vuelva renovado a las canchas. Para ser el goleador sensacional con el que cuenta el futuro de la Vinotinto.

(Columna publicada en el diario Panorama el 26.5.2013)

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