Como en el 86, por Edgardo Broner

Fútbol Pensado le da 86 veces la pelota al lector más allá de la mitad de la cancha para que pueda hacer el mejor gol de la historia. seguir leyendo

23.12.13

Año del atleta



Las fiestas de diciembre en el paréntesis deportivo encuentran grandes espacios en los medios, propicios para los trabajos que no caben en otra época, las especulaciones de pases que muy difícilmente se concreten y los balances de los casi 365 días. También se distingue a los mejores con criterios variados y se mezclan deportes imposibles de comparar.

En Argentina, los periodistas entregan el premio Olimpia de Oro, con uno de plata para el mejor de cada especialidad. En el fútbol lo dividen en dos para reconocer también al más destacado del medio local (Maxi Rodríguez), además del fijo para Lionel Messi. Cuando el 10 del Barcelona queda al margen de algún galardón internacional, en su país la indignación es general, pero los dos últimos Olimpias fueron para los boxeadores Maravilla Martínez y Marcos Maidana.

En Venezuela, el Atleta del Año se duplicó para darles lugar a los deportistas amateur y separar así en dos las ensaladas de componentes incompatibles. Hubo ocasionales reconocimientos a Carlos Maldonado y Gilberto Angelucci, pero lo habitual es que el mejor futbolista figure a partir del cuarto lugar, como sucedió ahora con Juan Arango. Y así es difícil aceptarlo como una distinción. No hay manera de comparar los juegos diferentes, los individuales con los colectivos ni los que atraen a millones con los clandestinos.

Para elegir a la selección nacional del año, la pelea se redujo al fútbol. El premio fue para las brillantes chicas vinotinto Sub-17, campeonas sudamericanas. En segundo lugar quedaron los muchachos de la misma categoría, que clasificaron por primera vez a un Mundial, subcampeones por diferencia de gol, con los mismos puntos que Argentina y Brasil.

Esta comparación tampoco es obvia. El fútbol masculino es el deporte número uno del mundo y para 200 países su selección nacional es la representación patria más importante. Las categorías menores caminan en esa dirección, en preparación y exigencias, por lo que cada rival pone lo máximo. En el femenino los esfuerzos son parciales ya que la repercusión es mucho menor. No es justo premiar a unos por encima de otros.

Las formidables actuaciones de los muchachos y las chicas, así como la jerarquía de Rondón, Arango o Vizcarrondo que pelearon hasta el final buscando un cupo a Brasil, más que para elegir al atleta del año comparándolos, fueron para recordar a 2013 como el año del atleta vinotinto.

ebroner@gmail.com

Twitter: @ebroner

Columna publicada en el diario Panorama el 22.12.2013

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