Como en el 86, por Edgardo Broner

Fútbol Pensado le da 86 veces la pelota al lector más allá de la mitad de la cancha para que pueda hacer el mejor gol de la historia. seguir leyendo

31.3.14

A 10 años del Centenariazo



La noche más gloriosa del deporte venezolano

(Nota escrita tras el triunfo de Venezuela 3 a 0 sobre Uruguay el 31.3.2004)

Mientras en Uruguay pronosticaban cinco, seis y hasta ocho goles (como en el pasado), en la concentración vinotinto se palpaba una confianza que impresionaba, donde se dejaban de lado diferencias históricas y clubes de procedencia.

En la cancha no sólo fue mejor Venezuela, sino que los futbolistas de Táchira, Caracas, Maracaibo o el desconocido Kriens de Suiza se cotizaron mucho más alto que los del Inter, Manchester o La Coruña.

El magnífico Monumento del Fútbol, donde se jugó el primer Mundial, fue el escenario donde cambió la percepción de todos, porque se acabaron las burlas, se consolidó la ilusión, se anotó uno más entre los candidatos. El único sudamericano que nunca fue ahora ve cercano su primer Mundial. Fue goleada memorable, con gran fútbol, con lágrimas y abrazos de jugadores, dirigentes, periodistas, junto a 200 nuevos hinchas con banderas tricolores, muchos de los cuales ni saben que cada paso por el Centenario siempre había sido para llevarse tres o cuatro.

Sin duda fue la victoria más importante del fútbol venezolano, pero, como coincidíamos con Daniel Chapela, con quien durante dos décadas transmitimos cada partido de la Vinotinto, antes casi en la clandestinidad, ahora para un país apasionado, esto superó todo. Fue más que el título mundial de béisbol del '41, que la clasificación del básquet a los Juegos Olímpicos, que el oro panamericano del voleibol.

La trascendencia quedó marcada con la fiesta que desde los Andes hasta Guayana vivió un país ahora unido por el fútbol, que se puso una camiseta vinotinto, antes desconocida, convertida en símbolo de identidad en tiempos difíciles. Además del factor deportivo, ya que la Celeste sólo había perdido cuatro veces en partidos oficiales en el Centenario, nunca por esa diferencia, en un terreno en donde ni Argentina ni Brasil pudieron lograrlo.

Nunca fue tan difícil elegir al mejor de la cancha por la notable actuación de todos. Emocionaba la tranquilidad que transmitía Angelucci en el arco, la muralla que Rey y Cichero armaron en la defensa, la salida clara de Jonay Hernández, el acompañamiento de Vallenilla, la dinámica del Pájaro Vera junto al incansable Jiménez, la enorme calidad de los zurdos Urdaneta, Páez y Arango, con el explosivo despliegue de Rondón adelante. Y cuando entraron Rojas y González pusieron la velocidad que consolidó una goleada que se pudo haber duplicado.

Las gargantas disfónicas de todos los venezolanos podrán descansar con una sonrisa imborrable por dos meses, viéndose junto a Brasil en la tabla de posiciones, esperando a Chile en junio y mirando el mapa a ver dónde queda Frankfurt.

No hay comentarios:

Publicar un comentario