Como en el 86, por Edgardo Broner

Fútbol Pensado le da 86 veces la pelota al lector más allá de la mitad de la cancha para que pueda hacer el mejor gol de la historia. seguir leyendo

1.5.14

Un grande en la banca (Últimas Noticias)



El Preolímpico de 1996 asomó el salto del fútbol venezolano. Esa selección se ubicó entre los cuatro grandes de la región, con once titulares que iban a escribir páginas memorables: Dudamel, Filosa, Rey, McIntosh, Vallenilla, Valiente, Luis Vera, Félix Hernández, Urdaneta, Castellín y Ruberth Morán. La formidable dupla de ataque mostró la nueva cara de una camiseta a la que siempre le costaba el gol. Morán tenía un pique explosivo y un disparo tan potente como preciso con ambas piernas, más una buena lectura del juego. Dieciocho años después comienza su carrera como técnico en el Anzoátegui, donde le toca transmitir las vivencias que lo acompañaron por las canchas del mundo.

El merideño fue determinante para el surgimiento vinotinto del nuevo milenio. Se convirtió en el máximo artillero de la Selección cuando todo era difícil; fue cediendo el lauro a Maldonado y Arango porque su carrera se acortó por las lesiones, esas que tienen que ver con la formación desde niños, todavía una debilidad en el país. En la Eliminatoria de 2002, cuando se participaba sin la menor ilusión de clasificación, anotó cuatro, incluyendo el primero del 2-0 a Uruguay que abrió la nueva historia. Cuando se compitió por un cupo hacia Alemania 2006, dejó otros seis, ya con paréntesis por sus lesiones. La dupleta a Ecuador y una escapada para silenciar el Monumental de Buenos Aires quedaron en el álbum de los mejores recuerdos.

Campeón con el Atlético Zulia, Ruberth Morán brilló en el Estudiantes de Richard Páez, cuando compartió el tope de la tabla de goleadores de la Libertadores 1999. Después de cada excursión por el mundo, volvía a colocarse la camiseta rojiblanca. Aquel gol en el Monumental lo llevó a Argentinos Juniors, donde tuvo un gran partido frente a River pero pasó el semestre en los consultorios médicos. También jugó en España, Colombia y Noruega, sumando experiencias que cuenta con la claridad de su respetuoso acento andino. Así como su aparición en 1996 evidenciaba un futuro importante, su comienzo como entrenador abre las puertas para repetir la historia a través de los intérpretes de su mensaje. Bienvenido.

(Columna publicada en el diario Últimas Noticias el 28.4.2014)

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